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“Venir a Arica es venir a contribuir a fortalecer esa relación que tiene el Canal de Panamá con todos los países de la costa oeste sudamericana”, afirma Oscar Bazán, vicepresidente de planeación y desarrollo comercial de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), al referirse a su    participación en el XXIV Congreso Latinoamericano de Puertos de la AAPA, efectuado recientemente en Arica.

Los últimos años han sido un periodo de desafíos para su organización, la que es responsable del desarrollo y la operación del Canal de Panamá: “Estamos próximos a darle apertura comercial en los próximos meses, de forma que ese incremento que ha habido de la oferta en términos de capacidad, pueda transitar a través del canal y así facilitar y potenciar el comercio no solamente de la región, sino también del mundo”, acota, dejando en claro el impacto de esta ruta en el tránsito comercial a nivel global.

Por sus características monumentales, la Ampliación del Canal de Panamá no ha estado libre de dificultades como, por ejemplo, la detención de las faenas producto de un paro sostenido por los trabajadores del consorcio contratista de la obra, GUPC, o la más reciente verificación de filtraciones de agua durante las pruebas de control de las nuevas esclusas de la vía.

Sobre lo anterior señala: “creo que como toda megaobra -está avaluado por sobre los US$5 mil millones- no es fácil, desde el punto vista de trabajar con un consorcio en muchas disciplinas”. Al adentrarse en detalles indica que el tema laboral “ha sido duro para el consorcio” y respecto de las fallas en las nuevas esclusas, afirma que “hoy se sabe hace tres meses comenzaron los ajustes que se tenían que hacer y que para la primera semana de enero van a estar concluidas”.

Pese a las dificultades, sus cuentas son optimistas: “Lo bueno, a nueve años de haber iniciado la obra, es que estamos a un 95% del total, lo que indica que la apertura del Canal expandido está muy próxima” y se siente en condiciones de señalar que el cronograma se cumplirá y que “a principios del segundo trimestre del próximo año vamos a estar en posición de abrir un canal ampliado al servicio del comercio regional y mundial”.

Valor agregado y Corozal

No obstante, la inmensidad de la megaobra, la vía interoceánica también tiene el objetivo de aumentar su potencial, a decir de Bazán, quien señala que “también hemos visto la oportunidad de diversificar nuestras actividades para seguir agregando valor a la ruta y es por eso que hemos estado revisando otras alternativas de negocios, alrededor de la vía acuática, de modo que fortalezcamos la ruta”.

“Hay varias actividades que hemos listado ahí, terminales portuarios de contenedores, de portavehículos, de GNL, tenemos proyectos de energía, de parques logísticos, de suministro de combustible a buques. En fin, hay una serie de actividades relacionadas con la actividad medular que es la del Canal de Panamá”, afirma.

Sin embargo, uno de estos proyectos de desarrollo ha vuelto a generar polémica. Se trata del proyecto del Puerto de Corozal, obra sobre la que se ha planteado que puede generar una ralentización en el tránsito de naves a través de la vía. “El proyecto es un producto totalmente factible desde el punto de vista financiero, obviamente ha tenido sus detractores. Sin embargo, ya salió la precalificación aprobada por la junta directiva, lo que allanará el camino para hacer un llamado al pliego de licitaciones que se debe estar haciendo el primer trimestre del próximo año”.

Y las perspectivas para Bazán aparecen optimistas: “Sacamos una lista de interés y salieron 14 operadores portuarios a nivel mundial interesados. O sea, realmente esto da fe de que existe un interés, que hay una demanda firme por concretar ese proyecto, así es que desde el punto de vista técnico de la demanda se mantiene vivo el interés para que sea un proyecto exitoso”.

El Canal y Chile

En cuanto a las repercusiones en el sector marítimo portuario chileno, una vez que entre en funcionamiento la ampliación de la ruta interoceánica, Bazán estima que éstas “sin duda alguna serán beneficiosas”, en la medida que el canal se expanda y el comercio exterior chileno siga creciendo. “Es un instrumento que sirve al crecimiento de la economía chilena, al crecimiento de las exportaciones chilenas”, sostiene.

En cuanto a la presión que pueda recibir la infraestructura de los puertos en Chile, debido al arribo de naves de cada vez mayor tamaño, apunta que “que cada país, tiene responsabilidad en ese sentido. No hay que tener temor, porque hay factores importantes que determinan que el crecimiento de la demanda va a continuar. En ese sentido, cada país tiene que prepararse en materia de infraestructura y lo interesante de esto es que no se quede solo en el hecho de planear, sino que se haga una verdadera planificación en donde se ejecuten proyectos y donde realmente se concreten”.